Eje 1· Malestar humano y disidencias posthumanas: contra el capacitismo y la normalidad del capital
Coordina: Silvana Vignale (INCIHUSA CCT CONICET Mendoza / UDA) silvanavignale@hotmail.com
En los últimos años hemos problematizado y debatido en este eje en torno a los posthumanismos, revisando las críticas tanto al humanismo como al antropocentrismo –y a sus variantes discursivas y políticas de dominación–, teniendo en cuenta que la tecnología y la cibernética protagonizan la concentración del poder político y económico y forman parte de los mecanismos de producción de subjetividad. Frente a ello, nos hemos posicionado, teóricamente y en nuestros modos de vida, a partir de un extrañamiento de la propia centralidad y un reposicionamiento radical respecto de las relaciones jerárquicas que privilegian al ser humano, apostando por la constitución de un cuerpo vibrátil y un realismo de carácter agencial, junto a una perspectiva planetaria que nos coloca ante a otro tipo de respons-habilidad.
En el marco de la convocatoria general de Debates de este año, que busca politizar el malestar y desnudar la configuración estratégico-política entre el delirio del poder y el capital, buscamos situar el problema del malestar directamente en relación con lo humano: malestar producto de aquél ideal normativo de Occidente constituido por el dualismo entre cuerpo y alma; por la división binaria de géneros; por la separación normativa como especie de los otros animales; por el modo en que se han gestionado las fuerzas del cuerpo, aumentándolas para la producción económica, disminuyéndolas para la obediencia política; por las estrategias biopolíticas de inclusión de algunos cuerpos y no de otros en lo humano; por las redefiniciones de lo humano respecto de las nuevas tecnologías. Binarismo, especismo y capacitismo son características intrínsecas de la figura de lo humano y se constituyen en la norma propia del capital. El capitalismo es un humanismo, en cuanto realza estas características como propias de la naturaleza humana, gobernando los deseos y las potencias del cuerpo, configurando un sujeto capaz de responder a las demandas del mercado, al riesgo, la incertidumbre, y la competencia. Coaching y management buscan robustecer un yo que refuerza la responsabilidad sobre sí mismo para lograr, de esta manera, que seamos sumisxs y productivxs, virando el mandato de normalidad hacia la propia autoexigencia, subsanando la pérdida de pulsión vital con un farmacopoder que, a la vez que permite hacernos parte de la vida cotidiana, fabrica un tipo de sujeto resiliente y adaptativo a esa normalidad del capital. El ensamblaje capital-vida humana supone una captura del cuerpo como superficie libidinal, para quedar completamente fagocitada por el capital. Dicho de otra manera: el capitalismo produce un humano cuyo deseo es obediente. El desarrollo de las nuevas tecnologías e inteligencias artificiales nos hacen preguntarnos también por una normalidad cada vez más automatizada, producto de la delegación de funciones en dispositivos y la comprobada pérdida de usos cognitivos, memoria, afectividad y contacto con lxs otrxs, tanto como un desplazamiento de todas las actividades hacia los entornos virtuales, reforzando la pérdida del cuerpo en nuestra época. Esto último da cuenta del componente delirante de las utopías postorgánicas que continúan el odio metafísico al cuerpo, así como la inextricable relación entre el ejercicio del poder y la locura de quienes gobiernan el mundo.
Frente a este diagnóstico y al malestar producto de esa normalidad, consideramos que los posthumanismos pueden habilitar preguntas en torno a la legitimidad de la propia monstruosidad y del propio delirio como resistencia frente a la nueva normalidad que busca imponerse. También presentarse como disidencias que explicitan el malestar como un malestar humano. Abordar el problema de la salud mental desde una perspectiva no ligada al modelo médico-hegemónico y redefinida desde el descentramiento de lo humano. Politizar el malestar humano a partir de imaginar terapéuticas capaces de abordarlo. Preguntarnos, una vez más, de qué humanidad queremos ser parte. Invitamos a participar a quienes nos acompañan desde hace algunos años en este eje y a quienes se sientan interpeladxs e inquietxs con estas u otras indagaciones, desde diversos campos, para practicar la escucha y la capacidad de pensar juntxs.

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